Crítica de ‘Infierno azul’: En el mar nadie oye tus gritos

infierno azul posterEl cine de suspense y terror últimamente ha perdido el norte. Se ha olvidado por completo que el cometido de su existencia es hacer que el espectador lo pase mal en una sala de cine. Que se angustie. Se agobie. Parece que de los pocos que consigue ese cometido es James Wan, que ha sabido dotar a su cine de terror de un genialidad única. Y ahora, Jaume Collet-Serra, ha conseguido con Infierno Azul volver a ese cine de suspense clásico, ese que ponía las cartas sobre la mesa pero las levaba poco a poco creando angustia, agobio y terror en el espectador. Infierno azul es, salvando las distancias, el Tiburón para las nuevas generaciones. Además, al igual que en aquella de Steven Spielberg, enseña poco al animal y siempre nos hace encogernos en la butaca haciendo intuir que anda por allí, pero quizás no esté donde nosotros creemos. Collet-Serra consigue una pequeña joya que hay que tener muy en cuenta.

Llama mucho la atención que Serra consigue crear la tensión en un espacio muy reducido, únicamente una roca en medio del mar, una protagonista y un tiburón. Con esos pocos elementos, el director se las ingenia para sacar adelante una cinta que parecía más carne para un corto que para un película de 86 minutos. Pero, lo consigue. Jaume Collet-Serra sabe dirigir excepcionalmente. Sus encuadres hacen que nos sintamos muy dentro de la película y que incluso en algún momento nos pongamos en el lugar de nuestra protagonista, haciendo la experiencia todavía más inmersiva (y eso que no está dirigida en 3D). Recuerdo cuando vi Alien: El octavo pasajero o la mencionada Tiburón, conseguían meterme el miedo en el cuerpo gracias a la tensión de no saber nunca dónde estaba el bicho. Collet-Serra consigue algo igual al mostrar pocas veces al tiburón y desorientar al espectador respecto a su posición. Y cuando piensas que se ha ido, que nuestra chica puede salvarse, aparece de la nada, te mete el miedo en el cuerpo y no quieres volver a pisar el mar.

Y aunque el tramo central de la película es lo más angustioso que he visto en mucho tiempo en una sala de cine, el director también se permite el lujo de crear una atmósfera más amigable en su inicio con un semi reportaje sobre el surf a ritmo de música techno. Pero es el único momento. Después agárrate a la butaca, pues la tensión se va apoderar de ti. Cierto es que, aunque la película funciona a las mil maravillas, su final no está a la altura de todo lo demás. No por que no sea algo coherente, sino porque es un poco artificioso, por así decirlo, el como se soluciona todo. Y es quizás la única pega que se le puede poner, que el desenlace sea tan abrupto respecto a lo demás. Porque Blake Lively está inmensa como nuestra protagonista. Aguantar una cinta así, sin demasiada compañía es complicado. Y en ningún momento notamos un bajón que nos haga perder la atención. Empatizamos muy rápido con ella y la seguimos hasta el final, llegando a temer siempre por su vida. No es como en película como Marte o El renacido, donde siempre sabíamos que nuestro protagonista se salvaba. Aquí lo pasamos muy mal por ella.

Infierno azul es un triunfo, más allá para su director o protagonista, para el cine clásico de siempre. Ese que con pocos recurso conseguía tenerte atrapado. Infierno azul es una película perfecta para el verano: refrescante, cortita y que entretiene desde su inicio hasta el final. Se echaban de menos thrillers o películas de suspense así, que te mantuvieran atrapado hasta el final con el corazón en un puño. Una auténtica joya.

Puntuación: 8/10

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