Crítica de ’13 horas: Los soldados secretos de Bengasi’: Michael Bay desatado

13-horas-cartelMichael Bay es uno de mis directores de cabecera. Sus películas siempre me han resultado entretenidas, se puede poner en entredicho quizás su calidad, pero a la hora de entretener, Michael Bay sabe lo que se hace. Esto lo tengo que dejar claro antes de meterme de lleno en 13 horas: Los soldados secretos de Bengasi, la nueva película del director norteamericano. Cuando el director se aleja de Transformers, sube la calidad (quitando Dolor y Dinero, que no me convenció). Mis dos películas predilectas de Bay son Dos policías rebeldes y La Roca. Y entonces, si juntamos la acción de Dos policías rebeldes y los personajes de La Roca nos sale 13 horas: Los soldados secretos de Bengasi. Y así es como Michael Bay me gana con su nueva película. Y es entonces cuando me levanto y aplaudo a Michael Bay.

Como he dicho anteriormente, cuando el director no tiene entre manos una cinta de Transformers, la calidad sube. Me gustaría ver a Michael Bay con tiempo para hacer la película que quiere, sin tener la presión de hacer una nueva de los robots gigantes. 13 horas: Los soldados secretos de Bengasi es la historia real de un grupo de soldados de élite que son utilizados como último recurso en las misiones de campo de Bengasi. Pero todo se tuerce cuando el embajador americano llega a Bengasi, y será entonces cuando el miedo se apodere de todos. 13 horas: Los soldados secretos de Bengasi es ver a Michael Bay en dos situaciones: la primera la comedida, la de presentación y la de intentar que nos interesemos en el drama que nos quiere contar. Y por último es el mejor Michael Bay dirigiendo acción. Porque cuando el Sr. Bay se poner a dirigir acción, no hay nadie como él.

Pero eso no es lo que más me sorprende. Sé que Bay sabe dirigir los momentos más frenéticos de la cinta. Me sorprende cuando para la acción, se pone comedido e intenta que sus personajes evolucionen y hablen más por sus sentimientos que por lo que saben hacer en su campo de batalla. Es por eso que una de las secuencias que más me emocionaron en la cinta fue la que los soldados se ponen hablar con sus familias, de forma tranquila, y sin explosiones ni tiros de por medio. Armageddon o Pearl Harbor lo intentaron también, y así es como cogías cariño a sus personajes. En 13 horas: Los soldados secretos de Bengasi quiere que empatices con los soldados más que con otros. Así hace su crítica a que los soldados no son tan malos, sino que critica a los peces gordos, esos que viven en sus grandes casas y sin el peligro de pisar un campo de batalla.

Y Michael Bay acierta en eso, pero el problema reside en sus últimos 10 minutos. Y es que es ahí donde se descontrola nuestro director. Se descontrola porque cuando pensábamos que había aprendido de sus errores, vuelve a caer. El patriotismo del director sale a la luz, y los últimos minutos de la cinta es mostrar imágenes llenas de patriotismo, de qué bonita es américa y que buenos son los americanos. Y es esto lo que empaña un poco la cinta. Hasta ese momento, el patriotismo de Michael Bay está ahí, pero no había sido tan claro como en la parte final. Aun así, 13 horas: Los soldados secretos de Bengasi es la vuelta al mejor Michael Bay, ese que rueda acción como nadie y que tiene una historia que el entusiasma. Ojalá más películas de Bay así y menos robots.

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