Crítica de ‘Pride’: La unión hace la fuerza

PrideHan pasado ya varios años desde que nos llegará esa comedia típica británica como fue Full Monty. La película de Peter Cattaneo conseguía mostrar que en momentos de crisis hay que tomar medidas drásticas para sacar adelante lo que se quiere. Algo similar, pero con tintes más dramáticos nos mostraba ese bailarín en Billy Elliot. Y ahora, una década más tarde, nos llega Pride, una cinta donde la comedia y el drama convergen de la mejor manera ofreciendo una película magnífica llena de emoción que conseguirá en más de una ocasión sacarte alguna lágrima. Y la culpa de todo eso lo tiene la sinceridad con la que está concebida la cinta.

Pride de enmarca dentro de una historia real. Corre el año 1984, Margaret Thatcher está al mando y su forma de concebir la política ha llevar a los mineros británicos a la huelga. Será entonces cuando otro grupo discriminado, los homosexuales, se solidaricen con ellos intentando hacer que su lucha por sus derechos no sea en vano. Esta seria la idea principal de la cinta, pero hay mucho más. El guión que firma Stephen Beresford es una maravilla haciendo que la sonrisa de tu boca no se vaya en ningún momento, incluso cuando piensas que las cosas van a salir mal, él te hace sonreír. Y es que el contraste entre el grupo de homosexuales y el de mineros es lo que hace que explote la comedia.

Y es que no sólo acierta a la hora de conjugar la comedia con el drama, sino que también a la hora de definir a todos los personajes. Pride es una cinta coral donde todos los que aparecen en ella tienen su momento en pantalla. Posiblemente más de uno se hubiera limitado a mostrar a los principales, pero Beresford no busca eso. Beresford quiere dar voz a todos. Así podemos contemplar en todo su esplendor a Dominic West (atentos a su momento baile), a Bill Nighy, a Andrew Scott (ay, Moriarty) o Faye Marsay. Todos ellos, y muchos más tienen sus momentos. Y en poco tiempo sabemos sus motivaciones, su ambiciones y que es lo que quieren hacer con sus vidas.

Además, si por un casual (que no será el caso) Pride no te gana por todo esto, lo hará por el excepcional banda sonora que tiene. La cinta es capaz de meter en dos horas escasas alguno de los grandes éxitos de los 70 u 80. Queen, Pet Shop Boys, The Smith o Phil Collins se dan cita en la película. Pero la música no está no solo como mero conductor de la trama, sino que en más de una ocasión ayuda al espectador a entender un poco más la historia que está escuchando. Pero sin duda el gran tema es, y como reza el titular de esta crítica, There is power in a unión, una canción que te hará saltar de la butaca.

Pride se ha convertido ya en la gran sorpresa de la temporada. Su nominación a los Globos de Oro estaba más que justificada. Es una cinta con tan buen rollo que todos los pesares que tengas se irán. Y es que la cinta es desde ya una de las grandes películas del año, una película imprescindible y llena de emoción. Una auténtica joya.

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