Crítica de ‘El lobo de Wall Street’: Martin Scorsese, desatado

El lobo de Wall StreetTengo que reconocerlo. Martin Scorsese es uno de mis directores predilectos desde que vi por primera vez aquella obra maestra llamada ‘Taxi Driver‘. Desde entonces todas las películas que ha realizado, algunas con más aciertos que otras, me han dejado con la sensación de que el amor que siente este señor por el cine es algo que no está al alcance de cualquiera. ‘El lobo de Wall Street‘ supone un nuevo giro en la carrera del director neoyorquino. Podría decirse que ‘El lobo de Wall Street‘ es la película más excesiva, apabullante y loca de director. Y la verdad que su visionado resulta tan estimulante que es imposible negar la verdad: Con 71 años, Scorsese es uno de los directores más en forma de Hollywood.

El lobo de Wall Street‘ está basada en la novela homónima escrita por Jordan Belfort (el auténtico ‘lobo’) y en ella se cuenta la historia de Belfort, un joven corredor de bolsa que conseguirá en menos de un año convertirse en uno de las personas más influyentes y ricas del Nueva York de finales de los 80. Pero su vida llena de sexo, drogas y dinero hará que todo lo que parecía una vida de placer se acabe convirtiendo en un descenso a los infiernos.

Y es que la historia de Jordan Belfort es de esas que encajan a la perfección dentro del cine de Martin Scorsese, un cine de ‘mafiosos’ donde se visualiza el ascenso y la caída de su protagonista. Este tipo de historia la pudimos ver en ‘Casino‘ pero sobre todo en ‘Uno de los nuestros‘, película de culto que podría ser comparada con ‘El lobo de Wall Street‘, un chico joven alcanza el éxito y termina pagando por todas sus fechorías. Y para ello el cineasta se toma tres horas (un poco excesivas) para contarlo todo con pelos y señales ¡Pero qué tres horas! No hay descanso. Cada segundo de la película es un subidón tras otro subidón. Y a ello debemos darle las gracias al guionista Terence Winter, creador y escritor de la magnífica ‘Boardwalk Empire‘, que con el material de Belfort consigue dotar a la cinta de ritmo y de que no decaiga en ningún momento. Si parece que la cinta se quiere tomar un respiro, tranquilos, Winter meterá algo que vuelva a ser un subidón.

De Scorsese ya se ha dicho todo lo que se podía decir de él y, como he dicho en la introducción, es uno de los directores más en forma del Hollywood actual (y del pasado también). A sus 71 años nadie ¡nadie! coloca la cámara y dice tantas cosas con un sólo plano como el bueno de Martin. Tampoco nadie es capaz de hacer que escenas de toma y daca de drogas parezcan hermosas. Y nadie rueda con tanta sutileza las escenas de sexo (aunque también hay bacanales que están para la locura que es la cinta). La Academia le ignoró durante mucho tiempo y le entregó su Oscar por una de sus grandes películas, pero no quizás la que más se merecía el premio, ‘Infiltrados‘.

Y para esta ocasión el director se rodea de actores en estado de gracia. Vuelve a contar, y ya van cinco, con Leonardo DiCaprio. El actor está ante el papel de su carrera, el papel con el que estuvo persiguiendo a Scorsese durante cinco años para que rodara la película. Y no decepciona. El actor consigue realizar una de las mejores interpretaciones del año y se podría decir que la mejor de su carrera. El actor se lo pasa en grande y eso se siente en la cinta. Si no le premian ya, no sé que más tiene que hacer el actor. Otro de los actores en estado de gracia de la cinta es Jonah Hill, el actor realiza, sin miedo a equivocarme, el mejor papel que le he visto en sus últimas apariciones. Quizás su escena de introducción ya sirva como ejemplo en escuelas de como un actor debe enfrentarse y presentarse en una cinta. Magnífico. El resto de secundarios, desde Matthew McConaughey hasta Jean Dujardin, están sensacionales en sus papeles.

Aunque dentro de tanto halago también hay que reconocer algún fallo, pequeño, pero fallo. Su duración podría ser algo que lastre la historia de Jordan Belfort. Scorsese se toma demasiado tiempo contando el ascenso de este hombre y deja casi de lado la caída. Por ello, la parte final de la película va muy rápida y a golpes, como queriendo terminar cuanto antes. Quizás con un metraje de dos horas y media la cinta hubiera quedado realmente redonda.

En definitiva, y sin contar demasiado con su duración, ‘El lobo de Wall Street‘ es uno de los acontecimientos cinematográficos de los últimos años. Por lo que significa. Por lo que cuenta. Y por como está contada e interpretada. Quizás muchos la encuentren excesiva. Otros la encuentre vulgar y pretenciosa. Y otros, como yo, la encontramos una auténtica gozada.

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